Primera generación de estudiantes de la Escuela de Kinesiología en campos clínicos

Se trata de 29 internos que, luego de concluir cuatro años de estudios, se enfrentan por primera vez a la práctica clínica, que se extenderá hasta diciembre de este año, demostrando sus habilidades en las tres líneas disciplinarias de la carrera.

De los 60 estudiantes que en 2013 se matricularon en la debutante Escuela de Kinesiología de la Universidad Diego Portales (UDP), por ese entonces perteneciente a la Facultad de Medicina –hasta que al año siguiente pasó a formar parte, junto con otras cuatro, de la nueva Facultad de Salud y Odontología UDP-, sólo 29 lograron culminar con éxito los cuatro primeros años de los cinco correspondientes a la formación académica del pregrado.

Eso les permitió obtener el grado académico de Licenciado en Kinesiología. En éste, su quinto y último año, deben realizar la pasantía clínica en los centros con los cuales hay convenio asistencial docente, ciclo que comenzó el pasado lunes 13 de marzo para extenderse hasta diciembre. Luego, su examen en título en enero y, finalmente, la entrega del diploma que los certifica como profesionales de esta carrera, transformándose así en la primera generación de egresados de la Escuela de Kinesiología UDP.

Un logro que llena de orgullo a todos, como lo expresa el Klgo. Roberto Urzúa, Director del mencionado programa: “Los sentimientos, obviamente, son de alegría y de satisfacción. Afortunadamente me tocó estar en este proyecto desde el inicio, desde la formulación del perfil de egreso, la conformación de la malla y la confección del plan de estudio. Ver hoy que todo ese trabajo ya se está plasmando en futuros profesionales nos llena de orgullo. La universidad creyó en este proyecto y logramos armar un proyecto con una Escuela que, actualmente, en términos de infraestructura y tecnología, no tiene nada que envidiarle a ninguna”.

Confianza que, además, se nutre del valor agregado otorgado por el enfoque de la carrera en la UDP. “Hay más de cien escuelas de Kinesiología en el país; por lo tanto, teníamos que buscar algo en el perfil de nuestros egresados que nos diferenciara. Y, en ese sentido, nos propusimos que, junto con entregar la formación básica de un kinesiólogo en términos de las líneas de desarrollo profesional –como son las líneas músculoesquelética, cardiorrespiratoria y de neurorrehabilitación-, además quisimos agregar valor a nuestros estudiantes, diferenciándolos en el sentido de que fuesen capaces de utilizar la actividad física controlada como un elemento no solamente de tratamiento de ciertas patologías, sino que además de prevención y promoción de salud en la población. Por esta cualidad, creemos que ya están siendo reconocidos en los campos clínicos donde se encuentran”, sostiene.

Agrega que se trata de una diferencia que, a los pocos días de rotar por centros como Hospital Barros Luco-Trudeau, Dirección de Previsión de Carabineros de Chile (DIPRECA), Clínicas Quiroprácticas Raquis, Corporación Municipal de San Bernardo y Centro de Alto Rendimiento (CAR), entre otros, debería consolidarse y proyectarse una vez insertos en el mercado laboral. “Nuestras expectativas son que los estudiantes van a andar bien, pero siempre es una interrogante porque en los primeros cuatro años, si bien ellos tuvieron visitas y pasantías en campos clínicos, básicamente se desenvolvieron dentro de la universidad. Uno puede creer que lo ha hecho súper bien y resulta que, cuando el estudiante llega al mercado laboral a ser interno, podría ocurrir que en verdad no le entregamos las herramientas necesarias. Afortunadamente, en las conversaciones que ya hemos sostenido con nuestros estudiantes, que son los primeros que te van a dar el barómetro de cómo se sienten, nos han manifestado que están felices, que tienen que estudiar harto, pero que han tenido un buen desempeño, que han llegado bien formados, lo que también nos lo han comentado nuestros tutores. En definitiva, se sienten preparados, porque básicamente lo que uno entrega durante la formación de pregrado en la universidad es criterio. Y eso los diferencia en los campos clínicos, en los que se topan con estudiantes de dos, tres y hasta cuatro universidades, lo cual es muy bueno también porque, además, con eso ya comenzamos a generar una identidad propia”, manifiesta el Klgo. Roberto Urzúa.

Desde marzo, los 29 estudiantes del primer 5° año  de la Escuela de Kinesiología UDP se encuentran rotando en 9 centros distintos, donde ponen a prueba sus conocimientos y destrezas en las diferentes áreas del quehacer kinésico, como son la musculoesquelética, de neurorrehabilitación, cardiorrespiratoria, atención primaria y rehabilitación cardiovascular. Cada interno debe realizar 4 períodos de entrenamiento de 9 semanas cada uno, los cuales pueden transcurrir en un mismo centro o en otro diferente. Lo importante, sostienen las autoridades, es que en cada período se focalice en un área específica.

Klgo. Guillermo Figueroa, Klgo. Roberto Urzúa y Klgo. Felipe Morales -Secretario de Estudios, Director y Secretario Académico, respectivamente-, junto con los 29 estudiantes de la Escuela de Kinesiología actualmente en internado clínico.

Primera fila (de izquierda a derecha): Klgo. Guillermo Figueroa, Klgo. Roberto Urzúa y Klgo. Felipe Morales -Secretario de Estudios, Director y Secretario Académico, respectivamente-, junto con los 29 estudiantes de la Escuela de Kinesiología actualmente en internado clínico.