MINSAL aprueba nueva norma técnica del Programa Nacional Salud de la Mujer

En el documento, que convocó a diversos expertos nacionales en salud, participó la Mat. Rosa Niño, docente de la Escuela de Obstetricia y Neonatología UDP.

Cerca de diez meses tardó el equipo multidisciplinario convocado por el Ministerio de Salud (MINSAL), integrado por médicos pediatras, neonatólogos, psicólogas, enfermeras, y, por supuesto, matronas- en elaborar la Norma General Técnica para la Atención Integral del Recién Nacido en la Unidad de Puerperio en Servicios de Obstetricia y Ginecología, que acaba de aprobarse y que, próximamente, se publicará en el Dairio Oficial. Esta nueva norma debería implementarse ahora en los centros de salud públicos y privados del país, complementando la Norma General Técnica Nº 00179 para la Atención Integral en el Puerperio del año 2015, para promover  una mayor integralidad en la atención de la salud materna y neonatal del país, e incorporando los cambios en salud pública, motivados en parte por la dinámica evolución de los perfiles epidemiológicos y demográficos de la población en el país.

Razón que justificó con creces la elaboración de la norma, hecho que no se ajusta a plazos predeterminados. Al respecto, la Mat. Rosa Niño, docente de la Escuela de Obstetricia y Neonatología UDP y la única integrante del equipo perteneciente al mencionado programa de estudios, comentó: “Está aumentando la tasa de nacimiento de la gente que ha llegado con los movimientos de inmigración en Chile, entre los que se cuentan personas de Haití, preferentemente, como también de Perú y  Colombia, sumándose ahora, gente de Venezuela, lo que está transformando el perfil de la población a atender. Respecto del movimiento migratorio, el Hospital San José, del Servicio de Salud Metropolitano Norte, es el que está absorbiendo el mayor porcentaje de nuevos habitantes para efectos de la salud materna y neonatal, debido a que es en esa zona geográfica donde se radican preferentemente los inmigrantes, porque es menos cara para vivir. Y, por lo tanto, el Ministerio de Salud es el responsable de asumir estos nuevos contextos y estas nuevas realidades, privilegiando el bien mayor para la salud de la madre y del niño/a”.

Según la especialista, quien es también Magíster en Bioética, Profesor Asociado del Departamento de Promoción de la Salud de la Mujer en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y revisor externo del Comité de Ética de Investigación en Seres Humanos de la misma institución, los servicios de salud deben ser capaces de entregar respuestas y soluciones acordes con las necesidades actuales de la población, fundamentadas en la evidencia científica. Luego se generan normas como ésta -que forman parte del Programa Nacional Salud de la Mujer, del Departamento Ciclo Vital perteneciente a la División Prevención y Control de Enfermedades de la Subsecretaría de Salud Pública, bajo el alero del MINSAL- a través de las cuales se dan las recomendaciones necesarias para afrontar situaciones críticas nuevas o que se creían superadas. Para la experta, un ejemplo de ello se tiene en la conjuntivitis neonatal gonorreica, que se creía controlada pero que, como muestran las estadísticas, ha tenido un ligero rebrote en el último tiempo.

Otro ejemplo, en su opinión, se da con la lactancia materna. “Al recibir a estas madres que vienen de otros pueblos, se producen discrepancias con sus costumbres culturales, respecto de las acciones y cuidados referidos en las políticas de lactancia materna que tiene el país. Actualmente, en Chile se está trabajando por una lactancia materna que supere la cifra alcanzada a la fecha de un 57% de lactancia materna exclusiva al sexto mes de vida, el que ha sido un aumento significativo en los últimos cinco años, incrementándose del 46% al 57%, lo que permite acercarse a la meta acordada por la Organización Mundial de Salud, que recomienda alcanzar el 60% en el año 2023. Para el país, entonces, sería una meta abordable, pero significa que debemos integrar a la población inmigrante a nuestros lineamientos y cultura de la lactancia materna, porque existen importantes diferencias con  la nuestra”, sostuvo la Mat. Rosa Niño.

La también integrante de la Comisión Nacional de Lactancia Materna, del MINSAL, expresó que representar a la Escuela de Obstetricia y Neonatología UDP en el equipo multidisciplinario fue una validación al quehacer académico desarrollado en estos cinco años de existencia. “Hay un reconocimiento a esta Escuela respecto del trabajo que ha venido realizando en la formación de pre grado, porque está siempre preocupada de formar al profesional que se necesita, haciendo un diagnóstico de qué era lo requerido para este país, elaborando desde esa base su malla curricular y el perfil de egreso. Y no es una casualidad que esta Escuela sea de Obstetricia y Neonatología, en vez de Puericultura, como es en la mayoría de las carreras de obstetricia en este país. Entonces, se abrieron a lo que es la demanda, la complejidad y la necesidad actual”, explicó.

En este enlace, texto completo de la nueva norma técnica del MINSAL.

La Mat. Rosa Niño, docente de la Escuela de Obstetricia y Neonatología UDP.

La Mat. Rosa Niño, docente de la Escuela de Obstetricia y Neonatología UDP.