La entrada sin salida de Gabriela y Leonor

COMPARTIR

Marcela Puentes - El Mostrador

05 / 01 / 2021

Gabriela Leiva (35) tenía ya 36 semanas de gestación de su segundo bebé. Ella y Pablo, su pareja, estaban emocionados por recibir a su segunda hija Leonor, quien llegaría a completar su familia junto a Mateo, su primer hijo de cinco años.

Gabriela era profesora de Ciencias Naturales y Biología en el Liceo Centro Educacional Evangélico de Talcahuano, que se encontraba a cuadras de su casa. Sus cercanos la definían como una mujer muy feliz, siempre con una sonrisa en la cara. Con su pareja tenían planeado ir a vivir al campo, donde ya se encontraban construyendo su propio hogar para ellos y sus hijos.

La prima de Gabriela, Valentina Morales, la describe de la siguiente manera:

Ambos embarazos transcurrieron sin mayores complicaciones. Con Leonor se atendió con el mismo ginecólogo con quién ya se había atendido durante su primer embarazo.

El lunes 27 de abril Gabriela comenzó con malestares y dolores en su vientre, por lo que fue donde un ecógrafo para saber si todo seguía bien con su embarazo.  Al hacer la ecografía, él le confirmó que todo se encontraba bien y que Leonor incluso ya estaba en posición de nacer, debía hacer reposo y relajarse.

El viernes por la mañana Gabriela amaneció con muchos dolores en la parte baja de su vientre y decidió ir al hospital.

El parto de Gabriela

Viernes 1 de mayo del 2020. 10:00 am.

El dolor en la parte baja del estómago de Gabriela sólo aumentaba. Gabriela sabía que esto no era normal por lo que dentro de la mañana decidió ir al Hospital Las Higueras de Talcahuano, un recinto a cuadras de su casa.

Al llegar al lugar, mientras el tiempo transcurría y la intensidad de los dolores se incrementaron, los doctores del hospital consideraron probable que Gabriela se encontrase con dolores de una apendicitis. Sin embargo, horas más tarde, los especialistas notaron que Leonor se encontraba a horas de nacer. En ese momento decidieron derivar a Gabriela a la Unidad de Medicina Perinatal.

14:00 pm

Ya internada, Gabriela esperó durante toda la tarde atención para traer a Leonor al mundo, ya que tenía intensos dolores de parto. Por políticas pro-partos naturales del hospital nadie la tomó en cuenta mientras ella rogaba una cesárea.

La profesora pidió hablar con su madre, a quien le comentó que los dolores eran insoportables, pero que no pediría más ayuda, ya que notó que a aquellas embarazadas que se quejaban por dolores no se les atendía, o su atención era mucho más lenta que para quienes no hacían quejas.

Durante toda la tarde del viernes 1 de mayo, Gabriela aguantó los dolores.

20:00 pm

Luego de un exhaustivo día, Gabriela rompió bolsa. Con dolor y cansancio le pidió a un técnico que se encontraba visitando a las embarazadas ayuda. Sin embargo, este luego de mirarla bajo las sábanas blancas de la camilla, le contestó: “no, todavía te falta”. A pesar de la insistencia de Gabriela, la respuesta del personal médico fue simple: esperar.

Horas después llegaron a monitorearla. Gabriela se encontraba con un gran sangrado, mareos y náuseas. A raíz de esto decidieron hacerle un ultrasonido a su bebé, el que arrojó que el corazón Leonor apenas latía, por lo que la llevaron de urgencia al pabellón para realizarle una cesárea.

Camino al pabellón

Diez horas después de su ingreso al hospital, Gabriela por fin conocería a su hija. Los asistentes médicos le dijeron que ella misma debía llevar todas sus cosas.

La excusa del hospital fue que, a raíz de la pandemia por coronavirus, las sillas de ruedas se encontraban ocupadas. Gabriela, con sus fuertes dolores y su gran panza, lo intentó, pero al momento de recoger sus cosas y dar unos cuantos pasos, la joven profesora se desmayó.

Cuando pudo recobrar la conciencia, Leonor ya se encontraba siendo retirada de su cuerpo, y junto a esto, llegó la noticia del fallecimiento de su bebé en el momento del parto. Le pidieron tranquilidad para terminar la operación.

Luego de un rato llegó Pablo y les dieron un momento a ambos para poder estar a solas con su bebé. Ahí, Pablo le cuenta a Gabriela el procedimiento que le habían realizado, ya que ningún trabajador del hospital se lo había explicado.

El útero de Gabriela fue retirado, desde el hospital dicen que fue por un rompimiento uterino debido a las contracciones sumado a la presión que Leonor hizo para nacer. Debido a la gravedad del procedimiento, Gabriela fue trasladada a la UTI para transfusiones sanguíneas.

Al día siguiente, Gabriela continuaba consciente en la UTI. Pablo estuvo con ella, conversaron sobre sus proyectos a futuro y cómo le contarían a Mateo lo que había pasado.

Según Pablo, Gabriela estaba agradecida dentro de todo porque a ella no le había pasado nada, se encontraba más tranquila y recuperándose.Negligencia reiterativa

Javiera Rossel, directora del Observatorio de Violencia Obstétrica en Chile define la violencia obstétrica como “cualquier tipo de maniobra sin el consentimiento de la mujer, sin antes haber preguntado si es que ella está de acuerdo con este tipo de parto. Todo tipo de prácticas en que una mujer no es protagonista de sus decisiones es violencia obstétrica”

La violencia obstétrica es una realidad de las mujeres embarazadas chilenas, que se da a diario, sin importar la clase social ni el lugar. Las mujeres son minimizadas, no se les escucha en muchas ocasiones cómo se sienten, qué sienten, ni qué necesitan. Según la primera encuesta de nacimiento del Observatorio de Violencia Obstétrica de Chile el año 2017, demostró que el 54,6% de mujeres encuestadas aseguró haber sido criticada o reprimida a la hora de manifestar sus emociones en el parto en recintos público, tal como se muestra en la siguiente gráfica: