Proyecto de postnatal de emergencia: “Estoy totalmente expuesta y estoy poniendo en riesgo mi salud y la de mi familia”

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Marcela Puentes - La Tercera

12 / 06 / 2020

El postnatal de María Angélica Delgadillo (26) se acabó oficialmente el 14 de abril. Hasta esa fecha, la tienda de deportes en el mall donde trabaja como vendedora no había vuelto a abrir sus puertas debido a la cuarentena obligatoria. Pudo, entonces, quedarse en su casa durante un mes y medio más, sin ser sujeta a la suspensión temporal de contrato. El viernes 6 de junio la tienda volvió a abrir al público general y María Angélica tuvo que volver al trabajo. Le avisaron unos días antes que tomarían todas las precauciones necesarias –le facilitarían mascarillas, guantes, alcohol gel y le medirían la fiebre a diario– pero no había cómo extender su permanencia en casa. María Angélica les comunicó su temor: su recién nacida tiene siete meses y está lactando. Y su hijo mayor, de 5 años, es asmático, por lo tanto pertenece a la población de riesgo.

Ese mismo viernes, tomó a las ocho de la mañana el bus que pasa por al lado de su casa, en la comuna de Renaico, y que la deja cerca del centro comercial. Un trayecto de una hora y cuarto de ida y de regreso. Su recién nacida se quedó en la casa con su padre, quien perdió su empleo de garzón en marzo, al inicio de la pandemia. Desde ese día María Angélica se presenta todas las mañanas en el trabajo y llega de vuelta a su casa a eso de las ocho de la noche. En el centro comercial, por estos días, transitan alrededor de 500 personas.

Hace unas noches su recién nacida tuvo fiebre leve. Y María Angélica ha sentido malestar estomacal. No sabe si realmente está contagiada o si ha somatizado el estrés que ha sentido por su situación actual. “Vuelvo a trabajar porque no me queda otra. Mi marido está cesante y por ahora nuestra fuente de ingreso es esta. Pero estoy totalmente expuesta y estoy poniendo en riesgo mi salud y la de mi familia. El bus que tomo todas las mañanas no va vacío”, explica. “Y esto pareciera ser una preocupación más para mí que para mis dos colegas hombres. Estoy amamantando y en el trabajo ni siquiera puedo guardar la leche, porque no hay refrigerador. Esta situación al final lo que hace es dar cuenta de que las mujeres siempre sufrimos las consecuencias. Una vez más, estamos mayormente perjudicadas”.

Como María Angélica hay muchas otras madres que se han enfrentado a la misma disyuntiva: en este momento, la falta de una ley que les asegure su empleo y que considere el bienestar y la salud de ellas y sus hijos las ha obligado a tener que tomar una decisión. O renuncian o se exponen a ellas mismas y a sus familiares al virus.

En Chile, el informe Epidemiológico del Ministerio de Salud publicado el 8 de junio, dio cuenta que de los más de 154.000 contagiados, el 5,2% corresponde a menores de 15 años y un 2% a infantes entre los 0 y 4 años de edad. Es decir, del total de contagiados, 2.624 son niños menores de cuatro. Y de éstos, 271 están hospitalizados.

Con cifras como estas, y considerando que el rol que pueden cumplir los recién nacidos en la transmisión del virus no está del todo definido –los estudios demuestran que dentro de la sintomatología que afecta a los infantes se encuentran el síndrome inflamatorio multisistémico, síntomas gastrointestinales e inflamación cardiaca, pero aun no se define cuántos de ellos son asintomáticos o de qué depende que los síntomas se manifiesten–, se evidencia la urgencia de aprobar el proyecto de ley presentado el 23 de marzo de este año por diputados y senadores de distintos sectores políticos –Jenny Álvarez, Marcelo Díaz, Ximena Ossandón, Camila Vallejo, Maite Orsini, Gael Yeomans, Gonzalo Fuenzalida, Catalina Pérez, Víctor Torres, Camila Roja, Paulina Núñez, Marcela Sabat, entre otros– que busca extender el postnatal parental mientras dure la emergencia sanitaria.

Y es que este proyecto, que fue aprobado en la Cámara de Diputados, pero cuya admisibilidad no está respaldada en la Constitución y ahora se discute en la Comisión de Trabajo, es excepcional y su objetivo es el de asumir una situación inédita como lo es la pandemia. Por eso, propone extender el prenatal de seis a diez semanas; el postnatal parental y el fuero maternal hasta el fin del estado de excepción de catástrofe; y, por último, la licencia por enfermedad grave de la hija o hijo menor de un año hasta el final de la crisis sanitaria.

Como explica la economista y directora de estudios de ComunidadMujer, Paula Poblete, el proyecto atiende a una realidad: las salas cunas no están funcionando, por lo tanto las madres y padres que delegan el cuidado en esas instituciones en este minuto no cuentan con alternativa. Por otro lado, quienes solían recurrir a sus padres –los abuelos de los recién nacidos– tampoco pueden hacerlo porque son parte de la población de riesgo. “Es el estado que mandata que se cierren los colegios, jardines y salas cunas, entonces no estamos en esta situación porque se nos ocurrió a nosotros. Esto no es algo antojadizo, y no apoyar esta medida es regresivo”.