Isis Costa Sampaio: “Recomendaría la Escuela de Enfermería UDP por el conocimiento de los profesores, por las prácticas y por el enfoque humanitario en la formación”

Luego de cursar un semestre del 3° año en la Escuela de Enfermería UDP, la joven estudiante de la Universidad de Fortaleza regresó a Brasil para proseguir su formación académica, llevando consigo un montón de ideas tomadas de su experiencia de intercambio.

Casi un año estuvo madurando la idea del intercambio. En su lista de prioridades, Chile estaba en tercer lugar, después de Costa Rica y Argentina. Y la Universidad Diego Portales, después de otra privada. Pero gracias a dos amigos suyos, que estudiaban en su propia casa de estudios, en Fortaleza, se dejó persuadir y desembarcó en febrero de este año con temor de hablar públicamente en español. Seis meses después, Isis Costa Sampaio confiesa en esta entrevista que disfrutó enormemente su experiencia, de la que también aprendió otro tanto, y que sólo tuvo en consideración dos motivos para partir: retomar su carrera para titularse junto con sus compañeras de promoción y huir del frío.

¿Qué sabías de la Universidad Diego Portales?

“Yo sabía muy poco. Pero me acuerdo de leer mucho el website de la UDP. Sabía de los proyectos, de Enfermería, cómo funcionaban las prácticas y la historia de la Universidad. Sólo básicamente fechas, dónde quedaba en Santiago y cómo era la infraestructura física, muy distinta de mi universidad, que es como una gran ciudad, un solo campus, y acá son varios lugares distintos, en Vergara, en Ejército, en Huechuraba”.

¿Cuál fue tu impresión de la carrera de Enfermería en la UDP?

“La primera diferencia que yo noté fue la relación entre profesor y alumno, porque, en Brasil, es un poco más cercana. Acá también es una relación cercana, cordial, bacán, los profesores me ayudaron mucho, pero no sé, percibí que es un poco más formal. En el estudio, en la carrera en sí, no hay muchas diferencias. Algunos ramos son distintos. Tengo asignaturas acá, pero no las tengo en Brasil, y en Brasil tengo otras que acá no. Además de eso, no veo muchas diferencias”.

¿Te gustaron las asignaturas?

“Sí, están muy bien. En realidad, yo quería hacer acá 3 ramos que debía cursar en el quinto semestre de allá, pero no fue posible. Pero estudié otros 3 ramos, completamente distintos, porque no los voy a tener allá, y creo que fue una decisión muy buena. Mi favorito fue Salud Mental, que fue una sorpresa, porque no me esperaba que el ramo me fuera a gustar tanto, al igual que el profesor, Alejandro Riveros, y los alumnos. Me encantó”.

¿La que menos te gustó?

“Yo tuve Salud Mental Adolescente y Salud Pública. El que menos me gustó de estos dos creo que fue Salud Pública, porque la práctica no fue tan entretenida. En cambio, en Salud Mental Adolescente nosotros tuvimos práctica y eso fue algo nuevo para mí. Además, no había estudiado este tema, y tuve una comunicación muy buena con los jóvenes. Aprendí un montón y fue una muy buena experiencia”.

En definitiva, ¿te sientes satisfecha con el intercambio?

“Sí, sí. Yo aprendí un montón de cosas. Fue una experiencia muy enriquecedora. Realmente fue más de lo que yo esperaba. No esperaba aprender tanto; cosas que estudié antes en Brasil, por ejemplo en Salud Pública, acá tenían otro enfoque y estaba sorprendida por todo. Voy a llevar un montón de aprendizajes, trabajos, posters, ideas, seminarios, que quiero mostrar a los profesores, a los centros de salud familiar que tenemos en mi país y decir: ´Mira lo que aprendí, qué distinto es, cómo es bueno para la población y quiero hacer eso acá´. Ya quiero volver y hacer estos cambios y dar todo lo que he aprendido en Chile”.

¿Recomendarías la Escuela de Enfermería UDP a tus compañeros de universidad?

“Claramente, por el conocimiento que los profesores tienen, porque son buenísimos y, seguramente, no vas a salir de un semestre sin tener un 99 por ciento de conocimiento adquirido. También por las experiencias, por las prácticas, que me gustaron mucho, y la forma cómo lidian acá, porque -no sé si es en todos los ramos y en todas las facultades de la Universidad- en todos los ramos que tomé en Enfermería los profesores tenían un enfoque muy humanitario y eso es algo por lo que estamos luchando en Brasil. Y porque vas a aprender todo de Enfermería, pero mirando a la persona y no a un paciente o a una persona que tiene a enfermedad”.

¿Lograste adaptarte en un semestre?

“Al principio fue como una montaña rusa, porque llegué en febrero y pasé 3 días llorando sin parar, porque no podía creer que estaba en otro país, sola y con vergüenza de hablar el idioma. Mis amigos chilenos estaban acá, pero ya no estaba con ellos todo el tiempo y lloré mucho hasta abril. Luego, estaba en mis cursos y disfrutando de experiencias nuevas y por eso ya pensaba menos en mi familia. Hablaba con ellos por whatsapp, los seguía extrañando, pero ya no era algo que me hiciera llorar. Ahora estoy con el sentimiento de que no quiero volver, lo que decidí pensando en dos cosas importantes para mí: el frío, porque no nací para el frío, soy de Fortaleza donde hay sol y calor, y también por la universidad, porque -si me quedo acá- me voy a atrasar allá un semestre más”.

“Mi primer contacto con el español fue a los 6 ó 7 años. A esa edad veía una teleserie mexicana, Rebelde, que en Brasil fue un éxito muy grande. Miraba la televisión y cantaba las canciones. Esa fue la primera vez que empecé a hablar, a escuchar el español. Y me interesé. Ya en la secundaria empecé a tener clases formales con gramática y con vocabulario por 3 años. Luego estudié sola, en mi casa, por mi cuenta. Más adelante, comencé a escuchar música, leer libros, leer artículos, todo en español. Creo que acá, en Chile, la experiencia con el idioma fue muy buena y muy importante. Cuando llegué, en febrero, fue un susto porque la gente habla muy rápido y el español de Chile es muy distinto de todos los otros que yo estaba acostumbrada. Pensé: ´¡Yo no sé hablar español!´ Pero después de dos semanas, viviendo en una hostal con un montón de gente, ya podía entender mejor, comunicarme mejor. Además, antes de empezar las clases en Enfermería en la Universidad, nosotros -los de intercambio- tuvimos como 5 ó 6 días de clases de español. Eso me ayudó mucho, porque gané confianza y durante el semestre hablaba español siempre, practicando y perdiendo la vergüenza de hacerlo en público”.

“En verdad, en mi universidad no hay movimientos estudiantiles, porque es una universidad privada. Pero en las universidades públicas de Brasil hacen tomas, paros, manifestaciones, marchas, todo. Nunca participé de eso en Brasil. Por eso, tenía muchas ganas de ir acá y acompañé a mis amigos de intercambio y a algunos amigos de Enfermería en las dos situaciones: en la marcha por los derechos feministas y en la marcha por los derechos de los estudiantes. Y fue increíble. Acá, en Chile, percibí que los estudiantes tienen la fuerza de parar una universidad, de no dejar entrar a nadie. Me dije: ´Mira el poder que la juventud de hoy tiene para hacer los cambios que la sociedad necesita´. Con lo de las mujeres, estuve un mes en paro en Enfermería y tuvimos toma en los últimos 5 días del paro. En Brasil también estamos en un movimiento constante hace 3 ó 4 años. Ya no nos callamos más y vamos a la calle por igualdad en el trabajo, en la educación y en la convivencia de la sociedad. Pero en mi ciudad, al menos, no vi marchas por el tema de la educación sexista. Fue muy interesante ver la fuerza de las mujeres acá, de los estudiantes, de los jóvenes, de los hombres, que también se hacen parte de eso. La gente en la calle no te mira ni te habla ni te hace nada malo. En Brasil es tremendo, porque tú sientes miedo de caminar en la calle sola. Acá nunca tuve miedo de nada. Me sentí siempre muy segura y me encantó ser parte de este movimiento”.

Isis Costa Sampaio, estudiante de la Universidad de Fortaleza, que realizó un semestre de intercambio en la Escuela de Enfermería UDP.