Investigan microorganismos benéficos para la salud de las plantas y cultivos en climas extremos

Aunque el proyecto concluirá dentro de dos años –entre cuyos autores se encuentra un académico de la Facultad de Salud y Odontología UDP-, ya se han realizado pruebas auspiciosas en algunas especies hortícolas y forestales.

Que el cambio climático está afectando progresivamente las tierras cultivables es un hecho indiscutible, volviéndolas más inhóspitas para los cultivos. Variable que, sumada a la tendencia en nuestro país de fomentar exportaciones no tradicionales a mercados internacionales de alta competitividad –como frutas-, justifica de sobra el interés de un grupo de científicos y académicos por investigar los fitoprobióticos o probióticos vegetales. Según el Dr. Patricio Retamales, de la Facultad de Salud y Odontología UDP -y uno de los autores principales junto con el Dr. Rómulo Oses, del Centro Regional de Investigación y Desarrollo Sustentable de Atacama (CRIDESAT), de la Universidad de Atacama- se trata de “microorganismos, hongos y bacterias que promueven el crecimiento de plantas locales y que, eventualmente, pueden utilizarse como promotores de desarrollo o biofertilizantes de plantas de cultivo en ambientes extremos como el desierto o la Antártica”.

Precisamente ahí radica la importancia de este proyecto de investigación –que ya se encuentra en la fase final de la primera de las dos etapas, donde el objetivo ha sido aislar, caracterizar, identificar y evaluar el impacto de los fitoprobióticos en la mineralización de nitrógeno en las plantas antárticas-, por los efectos que a largo plazo pudieran generarse de sus conclusiones. “Nuestro propósito es extraer información relevante para buscar aplicaciones prácticas. Cada vez más, las empresas productoras de agroquímicos entienden que los temas ambientales y las regulaciones internacionales harán necesario un cambio tecnológico, que les permita seguir en mercados más exigentes y normados. Por lo tanto, en ese escenario, el uso de bioinsumos estandarizados en base a este tipo de biorrecursos microbianos tendrá un gran impacto”, afirma el Dr. Oses.

En la práctica, explica el Dr. Retamales, los fitoprobióticos generan un potencial benéfico -y en diversos niveles- sobre el ecosistema, porque promueven cambios en las plantas que mejoran no sólo sus defensas frente al ataque de patógenos, sino también robustecen su fisiología y facilitan su adaptación a diversos tipos de estrés. Esto les permitiría, por ejemplo, adquirir más nutrientes en suelos pobres como en áreas desérticas, confiriéndoles una ventaja comparativa en su salud respecto de otras especies que no fueran fertilizadas con dichos microorganismos. De paso, ahorraría el uso de pesticidas químicos y sus efectos adversos sobre la salud de la flora y, también, de la población.

Respecto de sus motivaciones, el Dr. Oses manifiesta que “en lo personal, es poder estudiar fenómenos naturales como la simbiosis entre plantas y microorganismos en un ambiente extremo. En lo académico, está la posibilidad de expandir el conocimiento en un área de la investigación de vanguardia para Chile; por otro lado, está el hecho de crear redes de trabajo científico, complementando habilidades y competencias con otros colegas. Y, finalmente, la posibilidad de proyectar este conocimiento a futuras aplicaciones biotecnológicas que promuevan la adaptación de cultivos agroforestales en escenarios de cambio”.

Además de los dos autores mencionados, en esta investigación participan –también- científicos provenientes de otras universidades como Católica de Valparaíso, de Antofagasta, de Talca y de Bío-Bío. Lleva por título “Efecto de los hongos endófitos en el crecimiento de plantas antárticas y aumento en la adquisición de nitrógeno” y se espera concluirla en 2020, aunque ya se han realizado algunas pruebas auspiciosas a nivel de laboratorio y en invernadero, con especies hortícolas y forestales de importancia para Chile, como son lechugas, tomates, eucaliptos y pino.

Patricio Retamales (al centro, sentado), Doctor en Microbiología y Magíster en Genética, docente de las escuelas de Enfermería y Odontología de la Facultad de Salud y Odontología UDP.

Dr. Rómulo Oses, del Centro Regional de Investigación y Desarrollo Sustentable de Atacama (CRIDESAT), de la Universidad de Atacama, y coautor de la investigación.

 

 

 

 

En 2020 debería concluir esta investigación, que tiene por objetivo estudiar los fitoprobióticos vegetales para usarlos como fertilizantes en plantas de cultivo en ambientes extremos.

Base Henrik Arctowski, estación de investigación permanente de Polonia ubicada en Punta Rakusa, Bahía Almirantazgo, en la Isla Rey (Shetland del Sur), donde colaboran investigadores de todos los países, incluido Chile.